No hay otro modo de saber lo que significa la vida, más que viviendo, saber que estamos vivos, empapándonos en ella. Si buscamos su significado en las creencias, en la filosofía, en la teología o en las cosas mundanas, es seguro que nos vamos a perder lo que es y significa la vida. Ella no está en las cosas que deseamos, no nos está esperando en ninguna parte, la vida nos está pasando ya, en este instante, en nuestros ojos, en nuestros sentimientos, en nuestro respirar, en nuestra sangre. No es algo que podamos correr y alcanzar como una meta soñada, no es el mañana. Todo lo que somos, es nuestra vida y si la buscamos en alguna parte, no la encontraremos.
Es un enigma, un misterio, como dice Paulo Coelho en su libro "Brida", es una noche oscura, nadie sabe lo que va a pasar en el próximo segundo, es un acto de Fe, nos sumergimos en ella sin saber lo que sucederá. Si supiésemos todo no tendría sentido, no valdría la pena estar vivo.
Es una fiesta, que tenemos que llenar con luces de colores y fuegos de artificio de esta manera se puede renacer.
También es aceptación, disfrutar plenamente del momento sin esperar nada, el esperar nos hace tener actitudes para con ella, y las actitudes son inventos de nuestra mente, nuestros prejuicios y ella es más grande que nuestra mente.
La vida no se busca, es una búsqueda. No con la ambición de la mente, para ser famoso o importante, ganar dinero y poseciones. Debemos usar la ambición del corazón, para florecer y crecer en esa búsqueda donde no importa lo que tenemos, pero si importa lo que somos y quienes somos. Así empezamos a descubrir la vida, esa que es un misterio. Y cuando empezamos a conocerla, comenzamos a fluir de su mano y empezamos a tener una comunión con el universo todo. Y nos damos cuenta que es bella, que vale la pena el riesgo, el disfrutarla completamente, con intensidad y con pasión porque la vida es un eterno girar, un fluir infinito, somos nosotros en el otro, el otro en nosotros y en Dios.
Vivamos con coraje, sacrifiquemos todo por ella, tiene un valor incalculable. Como dije, no es una meta soñada, es un camino y la mejor manera de andarlo es profundizando en uno mismo, cuando más profundizamos, más nos realizamos, florecemos hacia la alegría, sentimos la dicha en cada átomo, comenzamos a desarrollar nuestro potencial plenamente, logramos una inteligencia más aguda hasta conectarnos con la fuente de la inteligencia universal, logramos madurar en nuestro amor, a perfeccionarlo hasta convertirlo en caridad, en la expresión más pura de amor. De esta manera vamos a ser plenos, aprendemos que la vida es amor, la muerte es amor, que todo es amor. Que cada suceso tiene un fin por el cual sucede y que no es malo, la vida es vida y es vida también en la muerte. Nunca acaba, no termina, siempre es un comenzar.
Martín Gentili.